Anteriormente hemos hablado sobre qué debemos hacer en caso de bullying, tanto si eres víctima, como observador o agresor, sin embargo, consideramos fundamental dedicar el espacio a reflexionar sobre cómo podemos prevenir situaciones de bullying o acoso escolar.

En primer lugar, es fundamental que los niños y las niñas, desde muy pequeños sean educados en inteligencia emocional y aprendan a desarrollar cualidades como la empatía y la asertividad. Es sorprendente ver cómo niños de 5 y 6 años que han sido educados en estas habilidades son capaces de comunicarse sin herir a los demás y con el objetivo principal de expresar sus sentimientos y sus opiniones. A menudo se habla de la empatía como un objetivo a alcanzar para los más mayores, olvidándonos de que son los más pequeños, precisamente, quienes tienen mayor disposición a ponerse en el lugar del otro e identificarse con los personajes de un cuento sean humanos o animales. Por ello, la educación en estas bases es fundamental para prevenir el bullying, ya que cuanto más se identifiquen con el sufrimiento de los demás y aprendan a manifestar su sorpresa ante la diferencia mucho más podrán integrarla.

Así mismo, educando en las emociones, enseñando a comprenderlas y a gestionarlas de manera saludable, los niños y las niñas, necesariamente, adquirirán mayor confianza en sí mismos y en el entorno, que le devolverá el mensaje de ser un individuo válido que importa a la comunidad. Esto les permitirá expresar sus sentimientos y opiniones con mayor facilidad, sin miedo a ser juzgados o rechazados, sin miedo a ser criticados y pormenorizados. Cuando un menor aprende que su persona importa es capaz de gestionar conflictos de manera constructiva y con mayor autonomía, proponiendo soluciones creativas que ayudarán a seguir reforzando su autoconcepto y autoestima.

Predicar con el ejemplo. Parece obvio que los padres y maestros deberían ser modelos de conducta y, aunque la situación en las aulas está mejorando considerablemente respecto a otras épocas en la que la figura del maestro era incuestionable, no debemos perder de vista la importancia de los mensajes que se transmiten al alumnado y el modo en que se hace. Los padres y profesores son figuras de enorme importancia, sobre todo en los primeros años, referentes fundamentales que pueden influir en la educación de los niños de manera enormemente significativa. Es por ello que se debe poner especial cuidado en el trato y la manera de dirigirse a los niños, en los apelativos y calificativos que usan, en los juicios y afirmaciones que hacen en el aula en presencia de los compañeros y compañeras. Es abrumador observar cómo la opinión y actos del maestro pueden influir a los alumnos en su modo de relacionarse con los otros alumnos. Si el ambiente del aula es tenso y competitivo, los compañeros se verán como rivales, pero si se promueve la cooperación cada miembro será imprescindible y no habrá lugar al maltrato y la discriminación.

Favorecer el aprendizaje de otro tipo de lenguaje y recursos para la expresión emocional Cuando dotamos de recursos de expresión alternativos a los más pequeños, la posibilidad de comunicar un malestar, miedos o sentimientos de ira se vuelve posible sin que ello suponga emitir un juicio de valor por parte del adulto o los iguales. En los espacios destinados a la expresión emocional, se favorece y se fomenta que puedan aparecer emociones que en otros espacios y situaciones de la vida pueden generar conflicto. Cuando estas emociones aparecen, se abre la posibilidad de elaborarlas y dialogar sobre ellas, previniendo así sentimientos de incomprensión y rechazo a uno mismo que podrían derivar en situaciones de marginalidad y aislamiento que colocarían a la persona en una situación muy vulnerable y favorable para el acoso por parte de otros alumnos que no han encontrado el modo de gestionar su ira y su propio malestar. Algunas disciplinas como por ejemplo la Arteterapia, que promueve la expresión de emociones y su elaboración a través de materiales plásticos, es muy recomendable para estos efectos.

Por último, no debemos olvidar la importancia de tener una red de apoyo que ayude a contener y acoger los momentos de debilidad o mayor inseguridad de los niños. Si están acostumbrados a relacionarse con sus iguales en un espacio en el que haya adultos de referencia, donde se favorezcan las relaciones respetuosas y se acojan las diferencias, será mucho más probable que opten por vías de comunicación no violenta y promuevan la colaboración y la solidaridad en sus alianzas. Grupos en los que los padres se impliquen directamente en el ocio de sus hijos y compartan con ellos momentos de diversión en relación con otros niños.

Por ello, consideramos que la clave para prevenir el bullying es dotar a los niños de recursos expresivos que desarrollen la confianza en sí mismos y les permitan comunicarse de manera asertiva y empática.

Cristina Ramos, Directora de la Unidad de Psicopedagogía y Arteterapeuta de Instituto Centta.

 

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