Cada vez más frecuentemente se denuncian públicamente casos de acoso escolar. La conciencia social en torno a la gravedad de este problemática ha aumentado considerablemente. Agentes educativos y familias demandan más atención a esta realidad tan preocupante. Pero ¿qué es acoso escolar?  ¿Realmente es un fenómeno tan alarmante? ¿Por qué en la actualidad se hace tanto eco cuando antes sólo se hablaba de trastadas?

El acoso escolar es una realidad que se da en los centros educativos en la que necesariamente hay tres tipos de agentes implicados: el acosador, la víctima y los observadores.  Sólo hablaremos de acoso escolar o bullying cuando es una situación mantenida en el tiempo en la que están todos estos grupos implicados.

El perfil psicológico de acosado y acosador

El aislamiento y temor que viven a diario miles de alumnos y alumnas no es ajeno al tipo de violencia que se da en nuestra sociedad hoy en día. Desgraciadamente, mensajes contradictorios nos rodean a diario acerca de cómo relacionarnos con nuestros iguales, pero una sola realidad prevalece: domina la ley del más fuerte. Sin embargo, ¿es esta ley la que rige en los casos de bullying? ¿Son los agresores de estos menores realmente más fuertes que ellos tanto física como psicológicamente?

A menudo, observamos cómo los niños que tienen roles más activos en casos de acoso, son niños que a su vez, son víctimas de violencia en entornos cercanos como es la familia. Estos menores aprenden desde muy pequeños los mecanismos de la dominación y cuando llegan al colegio buscan relacionarse de la única manera que conocen: a través de insultos, peleas y amenazas. De igual modo, los niños y niñas que son víctimas de este tipo de agresiones suelen estar expuestos a situaciones de conflicto y tensión.

Estos niños, que a menudo tienen perfiles psicológicos muy frágiles, sufren algún tipo de discriminación o rechazo por parte del sistema educativo. Frecuentemente, en un intento desesperado de encontrar un lugar, buscan el reconocimiento de sus compañeros a través de conductas de riesgo que les atribuyen un carácter más fuerte debido a los clichés y modelos que se exhiben constantemente en los medios, cine y televisión. Los niños que atacan a otros niños tienen un status dentro del aula que es mantenido por el resto de niños que alaban sus actos y son cómplices con su silencio.

Combatir el acoso escolar

Por ello, en países como Finlandia o Suecia, a través del programa KIVA, descubrieron que la manera más efectiva de combatir el acoso escolar era mediante la concientización de todos estos observadores de la gravedad de la violencia en las aulas. A través de programas de Inteligencia Emocional y mucha coordinación e implicación por parte de los centros educativos, demostraron que los individuos con mayor capacidad para denunciar y evitar tanto sufrimiento eran los propios compañeros de clase.  

Los menores con sensibilidad social y habilidades como la empatía y la comunicación asertiva eran capaces de enfrentarse a los agresores para defender a sus compañeros agredidos. Intervenciones sencillas pero contundentes como decir: “Así no” o “Así no seremos amigos” en las edades más tempranas y mediante la comunicación de situaciones de riesgo al resto de los compañeros y a profesores-agentes, para su posterior mediación, en cursos superiores.

Todo un protocolo que ha demostrado su utilidad con un 74% menos de casos de violencia en los colegios de todo el país. Por ello, la prevención, la sensibilización, la mediación y la intervención directa deben ser las acciones a desarrollar en todos los centros educativos con el fin de evitar situaciones de tal sufrimiento que en ocasiones descubrimos cuando ya es demasiado tarde.

Cuando intervenir en un caso de bullying

Si somos conscientes de un caso de bullying, debemos intervenir de todas las maneras posibles. Los padres cuidando mucho los comentarios que hacen sobre otros padres, las cualidades que valoran y el modo de abordar conflictos; los profesores creando lazos fuertes entre los compañeros, promoviendo el apoyo mutuo y la solidaridad y alabando públicamente a las personas que actúan de este modo, sobre todo a sus alumnos; los alumnos tratando de empatizar con sus iguales, ¿cómo te sentirías si estuvieras en su lugar? Informando a tus profesores, ellos son adultos y saben cómo deben actuar, rechazando ese tipo de ‘bromas’, “a mí no me hace gracia.

En Instituto Centta estamos comprometidos con el apoyo psicológico en casos de acoso escolar, ya que las secuelas que esta situación puede generar son numerosas y algunas de mucha gravedad: problemas para concentrarse, falta de seguridad en uno mismo, trastornos del sueño, de la alimentación, autolesiones o intentos de suicidio. Por ello, el equipo de expertos que formamos Instituto Centta te animamos a pedir ayuda para que puedas seguir adelante con tu vida, independientemente de qué lugar ocupes en el triángulo del bullying. Si observas que tu hijo o hija está más callado o irascible, no comenta anécdotas del colegio, da mensajes contradictorios o miente, su conducta está alterada,… Consulta a un profesional.

Cristina Ramos
Psicopedagoga y Arteterapeuta. Directora de la Unidad de Arteterapia de Instituto Centta.