El cerebro del adolescente tiene una serie de características propias de esta etapa del desarrollo humano. Es de todos sabido que, el adolescente, se encuentra en búsqueda constante de estímulos nuevos; por tanto, la experimentación y la búsqueda de sensaciones placenteras se vuelven una prioridad en esta etapa. Pero, ¿por qué ocurre esto?: Si bien cada persona es única, el funcionamiento del cerebro adolescente tiene una peculiaridad central: el sistema de recompensas del cerebro es extremadamente sensible. Esto significa que buscará refuerzos positivos de manera constante, tanto a nivel físico como a nivel psicológico. 

Si consideramos que, todos los adolescentes actuales, son nativos digitales y que las redes sociales son una de las fuentes más efectivas de refuerzo positivo, no debería sorprendernos que el uso de éstas se vuelva uno de los ejes principales de la vida de un joven al día de hoy. 

Cada vez que una persona nos “regala” un “me gusta” o nos escribe un comentario positivo en alguna red social, en el cerebro se libera un neurotransmisor llamado dopamina, generando en el mismo una sensación agradable. Al ser la dopamina uno de los neurotransmisores encargados de mejorar nuestro estado de ánimo aumentará más en los jóvenes, que buscarán de manera reiterada poder re-experimentar esta sensación a través de las relaciones en las redes sociales. 

Todo esto, nos suscita interrogantes: ¿Cómo podemos abordar esto como adultos?, ¿cómo conseguir que el uso de las redes sociales no se convierta en la única fuente de placer de nuestros adolescentes?, ¿cómo evitar que se convierta en una adicción social?.

Existen muchas cosas que como adultos podemos hacer, el primer paso será desmitificar las redes sociales entre nosotros y no caer en la postura de “es algo que les gusta porque son de otra generación”. Es sumamente importante informarse y aprender sobre este mundo interactivo de los nativos digitales. Muchas familias desconocen las normativas de las redes sociales, como por ejemplo que muchos de sus creadores advierten que no están diseñadas para menores de una cierta edad. Sabemos que esto no es una tarea fácil para el adulto no digital, pero existen muchas maneras para acercarnos más al mundo de la denominada  “Generación Z” o nativos digitales, como por ejemplo a través de los talleres formativos para familias que ofrece Brave Up! 

Las redes sociales llegaron para quedarse y más vale conocerlas, por tanto será fundamental generar un espacio de contención seguro para los adolescentes, en lugar de dejarlos a la deriva por la falta de herramientas para poder acompañarlos. 

No se tratará de ver la tecnología como un enemigo o una fuerza perjudicial, si no como un instrumento que bien utilizado podrá ayudar a nuestros jóvenes. Nuestra invitación, desde Brave Up!, es dar a conocer este nuevo mundo y ser un referente para las nuevas generaciones. Debemos acompañarlos en un uso responsable de las redes sociales y así potenciar positivamente su desarrollo psicológico y social.